miércoles, 4 de enero de 2012

Zanahoria huevo o café


 Una hija se quejaba con su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Ella estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, entonces aparecía otro.
 Su padre, un  chef  de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre el fuego. Pronto el agua de las tres ollas se encontraba hirviendo.
 En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. El dejó que el agua de las ollas hirviera, sin decir palabra alguna. La hija esperó impacientemente, preguntándose que estaría haciendo su padre. A los veinte minutos, el padre apagó el fuego.
 Él entonces sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Así mismo sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, el hombre coló el café y lo puso en un tercer recipiente. Mirando a su hija, le dijo:
 -Querida, ¿qué ves?
 -Zanahorias, huevos y café -fue su respuesta.
 La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas.
 Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Después de sacarle la cáscara, ella observó el huevo duro.
 Entonces le pidió que probará el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma. Humildemente, la hija le preguntó:
 -¿Qué significa esto, papá?
 Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: el agua hirviendo. Pero los tres habían reaccionado de forma diferente:
  • La zanahoria llegó al agua siendo todavía muy fuerte, dura, soberbia; pero después de pasar por el agua hirviendo se había puesto débil y fácil de deshacer.
  • El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara era fina y protegía su interior liquido; pero después de estar en agua hirviendo su interior se había endurecido.
  • Los granos de café, sin embargo, eran únicos: después de estar en agua hirviendo ellos habían cambiado al agua.
  -¿Cuál eres tú, hija mía? -le preguntó.


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 Ahora te pregunto a ti: "¿Cuál eres tú?"
 Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes?
 ¿Eres una zanahoria que parece fuerte, pero cuando la adversidad y el dolor te tocan entonces te vuelves débil y pierdes tu fortaleza?
 ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón dócil y un espíritu fluido, pero que después de una muerte, una separación, un despido o una piedra en el camino te vuelves duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero, ¿acaso eres amargado y áspero, con un espíritu y un corazón endurecido?
 ¿O será que eres como un grano de café? El café cambia al agua hirviendo, el propio elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición, el café alcanza su mejor sabor.

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